martes , 12 diciembre 2017
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Historia de "El Pacto de Fidelidad del pueblo salteño con la Virgen y el Señor de los Milagros".

Historia de “El Pacto de Fidelidad del pueblo salteño con la Virgen y el Señor de los Milagros”

Ricardo Seronero desde Salta.
El origen de las imágenes se remonta al año 1592, época del Obispo de Tucumán Fray Francisco de Victoria concentrara la donación al pueblo de Salta de la imagen de Cristo crucificado, cuyo destino sería la Iglesia Matriz de la ciudad. La llegada a tierras americanas de la imagen fue según los relatos auténticamente milagrosa. En junio de 1592 la imagen llegó flotando en un cajón al Puerto de El callao, Perú.

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Desde Lima emprendieron viaje a su destino en loma de mula y una vez en Salta, la imagen del Cristo fue depositada en la sacristía de la iglesia matriz y no fue objeto de veneración por espacio de cien años.

En el año 1692 La imagen de la Inmaculada Concepción de María, que luego se llamaría Virgen del Milagro, se encontrada a tres metros de altura en un nicho del retablo de Altar Mayor.
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Cuenta la historia que aquel 13 de septiembre, después de los fuertes y reiterados temblores que destruyeron la ciudad del Esteco, y fueron percibidos con singular intensidad en la ciudad de Salta, se encontró la imagen de la Inmaculada en el suelo sin que sufrieran daño su rostro y manos y según la tradición perdió los colores del rostro que quedo pardo y macilento.
Al día siguiente, 14 de septiembre, se colocó la imagen, que todos querían venerar, en el exterior de la iglesia matriz donde continuaron los cambios de colores del rostro y fue entonces cuando muchos fieles comenzaron a llamarla “del Milagro”.

Una nueva historia comenzaba para esta sencilla imagen y para los salteños, que jamás abandonarían su culto y devoción. Uno de los padres de la compañía de Jesús, José Carrión, sintió una voz que con toda claridad le decía que mientras no sacasen al Santo Cristo, abandonado en al altar de la Animas, no cesarían los terremotos.

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Los padres jesuitas recordaron al Santo Cristo y lo liberaron de su encierro, lo colocaron frente a la iglesia que la compañía de Jesús tenía en el centro de la ciudad. La imagen fue sacada en procesión por los fieles salteños con el ruego de que cesaran los temblores, lo que finalmente ocurrió.

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Al amanecer del día 14 la tierra dejo de temblar, volvió a estremecerse a la noche, en medio de procesiones y rogativas. Al cesar los estremecimientos, el día 15 renació la calma y con ella se comenzó a hablar del milagro, designando a la Inmaculada como Virgen del Milagro. Entre aquellos primeros hombres y mujeres, y el Cristo y la Virgen se selló el Pacto de Fidelidad; un pacto que año tras año se renueva en Salta.

En 1902, por pedido del Obispo de Salta, Monseñor Matías Linares, el Papa León XIII concedió la Coronación Pontificia de la Virgen del Milagro.

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Fotos: Ricardo Seronero/sentiargentina.com


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