domingo , 22 octubre 2017
BUENOS AIRES
    
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Inauguración de la muestra fotográfica SOLVITUR AMBULANDO. Peregrinación del Milagro – Salta. Del fotógrafo Christophe Thillier

Miércoles 2 de septiembre a las 19 hs
Casa de Salta en Buenos Aires
Av. Pres. Roque Sáenz Peña 933- PB – Ciudad Autónoma de Buenos Aires
http://casa.salta.gob.ar/ – Tel. 011 4326-2456 int. 111

La muestra se encontrará expuesta durante todo el mes de septiembre de lunes a viernes de 09.00 a 16.00 hs
Entrada libre y gratuita
Christophe Thillier Nacido en Lyon, Francia.
Geólogo de profesión, vive y trabaja en la Argentina desde 2011.
Vivió 10 años en América Latina (México, Bolivia)
y 10 años en el Pacífico Sur (Indonesia y Nueva Caledonia)
Se dedica a la fotografía desde hace 20 años.
Alumno de la Escuela de Fotografía de Diego Ortiz Mugica, Buenos Aires.
Realiza fotografía analógica.

http://christophethillier.format.com
Geólogo de formación, su ocupación profesional lo llevó a trabajar en la zona de la Puna salteña. Fue en 2012 cuando se cruzó por la primera vez con peregrinos bajando desde San Antonio de los Cobres. Era una mañana gris y fría pero una columna de fieles creyentes avanzaba a paso firme y, a pesar del cansancio, entonaban sus cánticos que se elevaban por encima de la procesión, en total armonía con los paisajes de la Quebrada del Toro, e inspirando un total respeto.

Entre los peregrinos se encontraba un grupo de mineros de la zona del Salar del Centenario, quienes a su vez venían desde aún más lejos caminando durante una semana por más de 300 kilómetros, a través de la vastedad de las llanuras, para finalmente llegar a Salta.

Así fue que en 2013 decidió acompañar la procesión durante una etapa, y en 2014, convencido por estos peregrinos mineros y atraído por vivir la experiencia, decidió tomar el bastón de peregrino y la cámara, y seguirlos a lo largo del camino.

Debido a esto es que las fotografías que se presentan en esta muestra han sido tomadas a la vez por un espectador y por un peregrino, tanto por dentro como por fuera, durante estos tres últimos años.

SOLV_AM_035Salta y el fervor religioso
Para los días del septiembre la ciudad se llena de fervor religioso. Un peculiar fervor que no tiene exteriorizaciones en la calle sino que se nota claramente en torno a la Catedral Basílica. Es porque ha llegado el día más grande de los salteños, que se concentran ligados por la Fe común a los patronos tutelares de Salta: el Señor y la Virgen del Milagro.

La plaza central comienza a engalanarse con los primeros brotes que preceden a la primavera, y el aroma sacro del incienso asoma a la calle, que también, frente al templo, se muestra llena de fieles que, en voz queda, rezan el tradicional novenario.

En este tiempo comienzan a llegar los promesantes desde el interior de nuestra provincia, como de distintas partes del país. Salteños ausentes del terruño, retornan durante estos días para compartir los instantes de Fe que conmueven al pueblo.

Allí, silenciosos, con el rostro contraído por alguna íntima angustia, concurren los promesantes, para pedir termine el motivo de sus congojas. Detrás de esos rostros, muchos de ellos húmedos de lágrimas incontenidas, ronda una tragedia. Generalmente es la salud de un hijo, o la salud propia perdida, donde la ciencia ha llegado al límite posible y solo queda la mano de Dios.

Pero todos los promesantes que asisten al templo, no solamente van a pedir sino también que los hay quienes van a dar. A pagar el favor recibido. Son los que cuando habían perdido la esperanza, recobraron la alegría de ver sonreír feliz nuevamente al pequeño hijo que creían ya próximo a perder para siempre, o es aquel que agobiado, que sintiéndose vencido por la enfermedad, recuperó la salud perdida. Vienen con sus oraciones, con sus ojos anegados de lágrimas de agradecimiento, e íntima emoción y entran de rodillas, con los brazos en cruz y la mirada clavada en las sagradas imágenes que representan el dolor de Jesús en su sacrificio para redimir a la Humanidad, para ayudar a quienes acudan respondiendo al llamado que llega siempre tierno, desde el fondo de los siglos.

Por lo general estos hechos se guardan en reserva, como un tácito acuerdo entre los fieles. Tal vez así se comportan para evitar la palabra suspicaz, la burla insensata, que pudiera mancillar su Fe, el agradecimiento de quienes han sentido cerca de si pasar el Hálito Divino, recibido como una bendición en respuesta a sus plegarias, a su Fe inconmovible, construida sobre el ejemplo imperecedero del salvador. Todos los días, confundidos entre la multitud que hora tras hora colma las amplias naves del templo, estarán presentes, reviviendo los instantes en que fueron tocados por la misericordia de Dios, o sufriendo la angustia que los lleva de rodillas, empujados por la Fe y la Esperanza que anida en sus corazones. Después vendrá la procesión multitudinaria, que cada vez exige un recorrido mayor, para poder permitir el acceso de los fieles que van incorporándose al rito. Después terminaran los días del Milagro, pero la Fe quedará siempre presente, silenciosa, reinado entre los habitantes de esta ciudad, donde la agresión de las ideas disociadoras de la comunidad, se estrella contra esta muralla invencible, que se levanta en el espíritu cristiano de todos los salteños.