miércoles , 18 octubre 2017
BUENOS AIRES
    
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Maximiliano Torres.

“No hay nada mejor que la gente callada y dura, mirando con mucha tensión”

Sergio Boris y Celina Font son los protagonistas del cortometraje “El conductor”, exhibido como propuesta inicial de la cuarta noche del Festival de Cine Argentino “Leonardo Favio”.

La obra dirigida por Maximiliano Torres propone diez minutos de máxima tensión dentro de un automóvil en el que una familia circula hacia un destino vacacional. Padre y madre (Roberto y Patricia) discuten ásperamente, mientras los niños pelean atrás, ajenos a esa disputa. El clima opresivo va in crescendo, hasta que los cuatro se ven envueltos en un cuadro de desesperación en el que lo cotidiano cobra una magnitud cuasi diabólica.

“Intentamos hacer una historia que fuera universal, porque todos tuvimos viajes en la ruta y tienen esta cosa conflictiva. Obviamente lo llevamos un poco más allá, pusimos una situación de tensión para ver cómo afectaba la relación de poder ente los padres, porque al fin y a al cabo todos tenemos pequeñas luchas de poder en la vida: en este caso el hermano y la hermana por una muñeca, y los padres por algo mucho más importante: la seguridad de todos”, explicó Torres a este diario, luego de la función de las veinte horas.

El conductor.
El conductor.
¿Cómo decidiste hacer el corto, tenías la historia y evaluaste que ése era el mejor formato, o querías rodar un corto y buscaste una historia?
-En este caso lo que tenía era el guionista, Pablo Waldman (se ríe). Pero queríamos hacer un corto, pensar una estructura que nos rindiera los diez minutos. Queríamos un conflicto que no pudiera ir más allá de eso, que desarrolle en ese tiempo la historia necesaria. Uno se imagina cómo habrá sido la discusión previa a subir al auto, y cómo podría seguir la historia, pero lo importante es que el cambio, el momento fuerte está ahí, en esos ocho minutos que termina durando.

Obviamente, es clave la potencia de los protagonistas para traccionar el corto.
-Sí, son dos actores increíbles, muy generosos, que se prestaron a esto. Yo venía de la Facultad, de golpe me mandan a dirigir algo para el INCAA y salió así. Yo intenté buscar el registro de cada uno, porque cada actor tiene su registro. Además teníamos los chicos, que son todo un tema. Ahí nos ayudó María Laura Berch, una coach increíble, que nos dio una mano para encontrar los chicos adecuados, trabajar con ellos y demás.

“El conductor” fue estrenado junto a la película “Historias breves 8”, en septiembre del año pasado. En noviembre, como parte del film se presentó en el Festival de Cine de Mar del Plata. Hace unas semanas estuvo en un festival de cortos en Panamá, y días más tarde, en el Festival de Lima, Perú.

¿Cómo es recibido, qué te marca el público?
-La reacción es siempre la misma: se quedan callados y perplejos, y luego van cayendo de a poco. Algunos se ríen, lo cual me sorprende porque es difícil reírse de esas cosas. Estoy muy seguro del tipo de corto que es, entonces no hay nada mejor justamente que el hecho de que la gente esté callada y como endurecida, mirando con mucha tensión. Ésa fue mi intención.

Hay una escena que ha de causar una sensación muy similar en todas partes, supongo: cuando atropellan al pájaro, y queda pegado sobre el parabrisas entre un charco de sangre. La primera impresión es que chocaron con otro vehículo.
-Sí, es un poco el juego que queríamos hacer. Yo cada vez que veo el corto, lo primero que hago al pasar por ese momento es mirar a la gente. Con que peguen un saltito, muevan una mano o se tapen la boca, ya estoy feliz. Es ese efecto. Porque si el choque del pájaro los impresionó, lo que viene después los mantendrá atrapados.

¿Estás hace varios días, qué opinás del Festival?
-Estoy desde ayer (el domingo). Vi “Polvareda”, una muy buena película, y también el corto “De cómo Hipólito Vázquez encontró la magia donde no la buscaba”, que le tengo mucho cariño porque también formó parte de “Historias breves 8”. El festival me encanta, la verdad. El año pasado estuvo “Samurai”, que es de la productora Tarea fina, para la que trabajo, y ahora he podido traer lo mío. (Tarea fina produjo asimismo “Ciencias naturales”, uno de los largos emitidos el lunes.) Me ha gustado mucho la ciudad también (Torres es porteño). Estuvimos recorriendo algunos lugares, todo lo que pudimos, como el parque municipal y otros. Y el cine me gustó mucho cómo está, es un cine hermoso, tiene esa cosa de cine clásico, está muy bien restaurado.

“EL CINE ARGENTINO SIEMPRE TUVO MUY BUEN NIVEL”

¿El cine argentino vive un momento del florecimiento?
-Yo creo que el cine nacional entra y sale, tiene vaivenes.

¿Y ahora está en subida?
-Yo tengo esa impresión. Pero pienso que siempre el cine argentino tuvo muy buen nivel. Cada año encuentro una peli que vale la pena. Es verdad que últimamente estoy mirando muchas buenas películas… También tiene que ver que los medios están abaratando costos cada vez más. Trabajar en digital ayuda a hacer cosas que hasta hace poco no eran pensadas. Sin poder subirme a la ruta a tirar la cantidad de planos que tiré, “El conductor” hubiese sido otro, no poder trabajar así me hubiera afectado mucho la estética que pensé. Además, el cine argentino tiene grandes guionistas y directores, y un nivel técnico increíble. Es genial que en este momento se esté hablando mucho de eso, pero no nos sorprende para nada.

Chino Castro. Diario La Mañana de Bolívar.