jueves , 23 noviembre 2017
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Tucumán, 19 y 26 de julio se celebra la 34º Fiesta Nacional de la Feria de Simoca

La Tierra del Sulky es dueña de una de las ferias más antiguas del norte argentino. Ranchos de comidas típicas, folclore y artesanías, son el centro de atracción para miles de turistas que llegan a estas tierras.

La feria de Simoca es un atractivo para el turismo y una cita obligatoria para los lugareños. Allí se exhiben también ropa, juguetes y cientos de artículos más.

La 34ª Fiesta Nacional de la Feria comenzó el sábado 12 de julio y continúa los sábados 19 y 26, con espectáculos folclóricos de música y danzas, comidas, etc.

Quien visite Tucumán, tiene una visita obligada por estos parajes, donde se vive la raíces del pueblo tucumano.

La Tierra del Sulky es dueña de una de las ferias más antiguas del norte argentino.
La Tierra del Sulky es dueña de una de las ferias más antiguas del norte argentino.

Un camino de tres siglos.
Al pronunciar el nombre de Simoca no podemos dejar de traer a nuestra memoria el colorido mundo de la feria sabatina, el sabor de la mejor comida regional de esta parte del país, calles pobladas de sulkys y todo un conjunto de tradiciones que la pintan como la “Cuna de Tradición y Folclore”, y la dueña de una de las ferias más antiguas del norte argentino.

Y haciendo más pintoresco este paisaje, los sulkys y las caballerías gauchas recorren las calles de Simoca y son el centro de atracción de miles de turistas que desde distintos lugares del mundo visitan a “la Tierra del Sulky” como definiera a Simoca el poeta monterizo Manuel Aldonate.

Simoca está ubicada a 53 kilómetros al sur de San Miguel de Tucumán, sobre Ruta Nacional Nº 157.Los antiguos escritos registran el vocablo Simoca a partir de 1578, cuando el Teniente Gobernador Albornoz y Padilla llegó a la región para sofocar un levantamiento de los indios Belichas, al mando del Cacique Gualán.Desde el año 1627, la localidad de Chicligasta (hoy Villa de Chicligasta departamento Simoca, donde está una de las iglesias más viejas de la provincia) fue la sede religiosa y civil de la zona.

Un documento fechado el 12 de agosto de 1697 describe que el Partido de Chicligasta tiene a su cargo varias localidades, entre las que cita a Simoca, “que tiene por iglesia un rancho con la imagen de San Juan”.

Desde esta época y amparada en esa costumbre de reunirse a escuchar misa, data esta tradición de reunirse un día a la semana, nacida con la práctica del trueque directo de productos. Esta es la primera manifestación de lo que con el correr de los años se convertiría la Feria de Simoca.Tres siglos después, esta feria es casi un rito sagrado.

Con una puntualidad asombrosa, cada sábado del año se empieza a levantar con las primeras luces del alba, altiva y misteriosa, mágica y centenaria, dueña hoy de una fama que ha trascendido las fronteras de la provincia y del país para convocar a visitantes de todo el mundo a una de las expresiones folclóricas más auténticas del país.

Simoca, la de los sulkys, Simoca, la de la zamba, Simoca, que una y mil veces cruzó esa laguna del tiempo en una carreta cañera para vencer a los años y ser hoy una realidad que asombra por lo tradicional y auténtica, por lo pintoresca y convocante, por ser un remanso de tradiciones al alcance de la mano de quienes aman el sentir nacional.