jueves , 26 noviembre 2020
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Un deleite para los sentidos. En Esquel, la cerveza negra con frambuesa transmite aromas y sabores patagónicos.

Un deleite para los sentidos. En Esquel, la cerveza negra con frambuesa transmite aromas y sabores patagónicos.

La producción de cerveza artesanal es uno de las gemas gastronómicas predilectas para quienes arriban por Esquel. Los emprendedores abocados a la materia conjugan innovación tecnológica con la diversidad natural que brinda la región para concluir en elogiadas propuestas. A pocos metros de la Avenida Ameghino de Esquel, “Heiskel” fabrica, entre otras variedades, su celebrada cerveza negra con frambuesa. Se trata de una “Brown Ale”, una variedad intermedia entre la “Stout” y la “Porter”, a la que se le incorpora la fruta, tanto en la maceración como en el hervido; logrando una bebida de baja graduación de alcohol con singular acidez, sabor y aroma.

Esta receta cuenta con frutas provenientes de campos ubicados entre El Hoyo y El Bolsón, en el límite de las provincias de Río Negro y Chubut. “Ese microclima es muy bueno, tanto para la plantación de lúpulos como para la frambuesa y toda la fruta fina”, explica Randy, dueño de la Cervecería Heiskel, quien precisa que en esa zona, cobijada por la Cordillera de los Andes, hay muy poco viento, suficiente calor y cierta humedad que determinan cosechas de calidad. Heiskel fabrica la “cerveza negra con frambuesas” dos veces el año, condicionado por la estacionalidad de la fruta. “En el verano aprovechamos la cosecha y en invierno la podemos hacer con alguna fruta congelada de buena calidad”, explica.

El primer paso de la elaboración es la separación del hollejo y la semilla respecto de la pulpa. Esto se realiza tanto para que la pulpa no se concentre en el fondo como para que las semillas no tapen la canilla o los conectores. Asimismo, las tres partes son consideradas en el proceso de fabricación, lo que resulta en una bebida que conmueve los sentidos. “La base es una ‘Brown Ale’, pero en la maceración, cuando mezclamos el agua con los granos, incorporamos las semillas y el hollejo, que habitualmente se descartan, para que vaya tomando sabor la preparación”, avanza Randy en la descripción. “En la etapa del hervido, cuando mezclamos con el lúpulo, le ponemos unos 20 kilos de pulpa de fruta y en el último día de fermentación o el primer día de maduración, aportamos 20 kilos más”, completa.

Desde Heiskel, recomiendan esta variedad para acompañar con chocolates y ahumados. Aseveran que tiene apenas cinco grados de alcohol y que toma su acidez, aroma y sabor directamente de la frambuesa, por lo que es muy elegida por los paladares más sensibles y refinados.

Para más información y consultas: Secretaría de Turismo de Esquel www.esquel.tur.ar