martes , 17 octubre 2017
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Un nuevo circuito de pasarelas cambiará el modo de recorrer las Cataratas

Las modificaciones permitirán tener otras imágenes de los saltos generando una nueva forma de recorrer esta maravilla mundial. Esperan inaugurarlas para el 2015.

Un nuevo tramo de pasarelas en el Circuito Superior de las Cataratas del Iguazú está en obra entre isletas y selva, para ofrecer al turista nuevas vistas de los saltos, pero también apunta a que programe una estadía más larga, lo que beneficiara la economía de Puerto Iguazú y la concesionaría del paseo.

El nuevo tramo, cuya construcción empezó en agosto de 2013 y se espera inaugurar en el primer cuatrimestre de 2015, generará además una nueva forma de recorrer esta Maravilla del Mundo, explicaron autoridades del paseo.

Se trata de un tramo que partirá del sendero del mirador El Biguá, que ofrecerá una vista cercana de la isla San Martín y el salto del mismo nombre, con la novedad de ser un circuito cerrado, ya que el turista no retornará sobre sus pasos sino que avanzará siempre, hasta volver al punto de partida en Estación Cataratas.

Esto dará una mayor comodidad y fluidez al tránsito de visitantes, que circularán todos hacia el mismo lado -sin los aglomeramientos que se forman al cruzarse dos grupos numerosos- lo que reducirá el impacto ambiental para la fauna al acumular menor presencia humana.

La obra serpentea entre altos árboles, en gran parte sobre el cauce del río, y conecta una serie de isletas de suelo rojo y cubiertas de tupida vegetación selvática.

En algunas partes ya están instalados los pasillos metálicos de las pasarelas sobre los pilotes de cemento, aunque faltan las barandas y bordes para aferrarse, y en las curvas los huecos del piso están aún cubiertos por maderas.

En otras partes son sólo largos tablones sobre la estructura tubular, que arman un estrecho sendero sobre el agua que corre rojiza y burbujeante sin cesar uno o dos metros más abajo, no apto para quien sufra de vértigo ya que los listones son flexibles y se sacuden según el peso de quien camina sobre ellos.

Claudio Altamirano, del Parque Nacional Iguazú, acompañó a Télam en la recorrida a la obra y mostró detalles de los cuidados ambientales, como las medidas para evitar que las estructuras o el traslado de materiales dañen las especies arbóreas.

Los troncos están protegidos con neumáticos y las pasarelas, aún las provisorias de madera, en ningún momento se apoyan en el suelo sino sobre tacos o armazones, siempre con una ‘luz‘ de al menos unos 10 centímetros, para no destruir la vegetación rastrera ni el hábitat de una variada fauna de reducido tamaño.

Ezequiel Bermejo, gerente de Marketing y Comercialización de Iguazú Argentina, concesionaria del área turística de Cataratas, anunció a esta agencia que en el sector de regreso las pasarelas estarán a la altura de las copas de los árboles.

Esto, además de brindar una experiencia distinta, ayudará a protegerlas de las fuertes crecidas del Iguazú, que llegan a multiplicar por más de diez el caudal, de unos 1.400 metros cúbicos por segundo en épocas normales hasta 19 mil.

No obstante, todo el circuito se hará con barandas modulares desmontables -como las del camino a Garganta del Diablo- que de ser necesario y para evitar su destrucción por la fuerza del agua en las crecidas, se pueden aflojar y dejar llevar por la corriente para luego recogerlas y volverlas a armar en pocos días.

El directivo también anunció que, en un próximo paso, este nuevo circuito se conectará con las pasarelas de la Garganta del Diablo, por lo que se unificarán los miradores de los dos saltos más grandes del paseo: éste y el San Martín.

Altamirano también mostró que donde la obra está sobre algún cauce, se colocaron medias sombras debajo, para retener los residuos y evitar que caigan al agua, en tanto los pilotes se construyen dentro de diques secos para no contaminar el río con materiales que sedimentan.

El traslado de herramientas y materiales, especialmente bolsas de cemento, fue lento durante los primeros tramos, ya que se hacía sin maquinaria y a hombro, pero ahora se llegó a un punto en que pueden ser llevados en lancha desde un lugar llamado Toma de Agua, entre Puerto Tres Marías y la pasarela a la Garganta del Diablo.

Bermejo mencionó el impacto nulo de la obra sobre el turismo, ya que ‘el visitante no se cruza con cuadrillas cargando equipos o materiales, porque los trasladamos muy temprano o a la noche, fuera del horario de visita, y la selva acá tapa todo a pocos metros, por lo que nadie ve la obra en construcción‘.

Ambos coincidieron en el beneficio económico que traerán las nuevas pasarelas, tanto a la concesionaria como a Puerto Iguazú, ya que harán que la gente le destine mayor tiempo a las cataratas y permanezca más días en la ciudad, lo que motorizará a los diversos actores del turismo.

Bermejo precisó que del millón 200 mil que visitaron Cataratas el año pasado, sólo se quedaron más de un día unos 40 mil (un 3%), por lo que ahora se busca retenerlos por voluntad propia con esta nueva alternativa.

En este emprendimiento, nuevamente el Estado y la empresa privada se combinan para concretar obras, ya que se trata de un proyecto de Parques Nacionales, que financia y lleva adelante Iguazú Argentina, según procedimientos establecidos en los pliegos de la concesión.

Esta obra da empleo a unas 40 personas en forma permanente y está a cargo del ingeniero Enrique Macchione, quien tiene experiencia en la dirección de obras en otros parques nacionales.

FUENTE: Telam.