Jueves , 17 Agosto 2017
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YA FUI MUJER – Tomás Espina SALA J – Centro Cultural Recoleta

Exposición individual de Tomás Espina, está compuesta por una serie de obras que se presentarán en cuatro grupos, estos representan cuatro niveles en relación a procesos de revelación y transformación: Las acuarelas, los sólidos platónicos, las geometrías sagradas y las máscaras.

114 acuarelas sobre papel conforman el primer grupo realizado entre 2012 y 2015. En palabras del artista aparecen como figuras en un estadio embrionario y primitivo. Es lo humano en estado de descomposición, en su estado más puro e incivilizado.
95 dibujos de carbonilla sobre papel componen la serie Los Sólidos Platónicos, realizada este año. Los sólidos platónicos son una construcción racional, la imagen del intelecto, del saber heredado de la civilización, sostiene Espina.

ESPINA-intPor su parte Las geometrías sagradas, corresponden a dibujos realizados a partir de la sustracción de polvo durante una semana previa a la inauguración. La geometría sagrada es la imagen de lo invisible, de lo que aparece cuando la imagen desaparece, sostiene el autor.
Finalmente el último grupo está compuesto por 40 máscaras de arcilla sobre un mobiliario con estanterías realizado durante este año. Las máscaras aparecen como el aspecto social de lo primitivo y lo salvaje (…) Es el momento antes o después del rito de transmutación. Están al asecho, en el umbral, concluye el artista.

La muestra que cuenta con la asesoría curatorial de Javier Villa quien plantea en la misma una búsqueda en el tiempo. Según Espina el arte tiene también la capacidad de producir disrupciones en las normas y en la idea de tiempo; es un gran condensador, tiene la capacidad de comprimir y expandir el tiempo y, en cierto grado también como en los rituales primitivos, se manifiesta en un tiempo fuera del tiempo. Con respecto a esta muestra sostiene: El título de la muestra tiene varias lecturas, por un lado esotérica, que tiene que ver con que haya tenido otras vidas, las que yo pasé o como hubiera sido algo que se me reveló en algún trance algo más místico y por otro lado tiene una definición más social, más política que tiene que ver con la relación con mi madre, la madre de mi hijo, con las artistas que admiro, que son la mayoría mujeres y que esa influencia atraviesa mi trabajo. Fue cómo una suerte de bautismo porque la primera obra que mostré públicamente fue una versión de sin pan y sin trabajo que dibujé en el cuadro sobre la pared y me puse en el lugar de la mujer entonces es como mi primer gesto artístico al público.
Las cerámicas, las máscaras de rituales tienen algo de precolombino-africano, de diabólico, de carnavalesco, de salvaje, cómo el lado femenino del raciocinio. La mayoría de las 114 acuarelas fueron realizadas en un periodo bisagra en su vida que fue en córdoba esperando la llegada de su hijo. Durante esos nueve meses sólo contó con papel y acuarelas, trabajó de modo exclusivo con esos materiales y luego continuó acuarelas hasta mediados de este año. Según Espina Son acuarelas muy íntimas, tiene algo de secreción de lo que larga el cuerpo, que se transforma en un cuerpo en germinación en estado fetal.

Tomás Espina nació en Buenos Aires en 1975, es hijo de madre chilena y padre argentino. Su familia debió exiliarse en México y después en Mozambique, finalmente su madre pudo reingresar a Chile donde falleció en 1989. A los 15 años regresó definitivamente a Argentina. Primero a Unquillo, Córdoba, y 1997 a Buenos Aires, para estudiar arte. Durante el exilio era el quien fabricaba las máscaras para carnaval yo hacía el rey momo que se quemaba. Esta la primera muestra en la que comienza a aparecer la autorreferencia en la obra del artista, siento que esta muestra se parece más a mí, agrega.

Cierre: domingo 28 de febrero de 2016 / Sala J