sábado , 24 julio 2021
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Circuito Sur: Un Tucumán por descubrir.

Circuito Sur: Un Tucumán por descubrir.

Una travesía por el Sur de Tucumán invita a descubrir la historia de esta provincia con la producción, la riqueza de sus valles y selvas que preservan desde tramos de Qhapaq Ñan hasta sitios jesuíticos; naturaleza pura, termas, artesanías y dos emblemas de esta región: el Sulky en Simoca y las empanadas de Famaillá.

Los Pueblos del Circuito Sur tucumano quedan cerquita de la capital provincial y son los elegidos para pasear durante todo el año. Lules; Concepción; Simoca; Taco Ralo; Cochuna que exhibe la mayor cumbre de la provincia, con el Clavillo de Los Cerrillos (5.550 msnm); parte del Qhapaq Ñan, Patrimonio de la Humanidad. Aconquija; Monteros “La fortaleza del Folklore”; Alberdi; Alpachiri; La Cocha y Aguilares, son lugares que invitan a conectar con la naturaleza, la historia y la cultura de un Tucumán por descubrir.

La cascada más alta de la provincia de Tucumán, el Salto Los Pizarros.

La tendencia actual en el mundo es reconectarse con la naturaleza y Tucumán es un territorio privilegiado en sus ambientes naturales. En el Circuito Sur, se cumple esta premisa y es ideal para visitar durante todo el año, donde la Ruta Nacional 38; las provinciales 301 y 65 (Nacional, tramo solo hacia PN Aconquija) nos conducen a estos sitios plenos de encanto.

Pero hay una ruta, la RP 324 a la que todos llaman, la “Interpueblos” que nos lleva hacia un sinfín de localidades. Mientras que su portal de acceso es Famaillá (destino clave en el circuito), por ser La Capital Nacional de la Empanada. Allí, tendrá un abanico de experiencias en un solo lugar donde hay un Paseo Histórico con la réplica del cabildo de Buenos Aires; un Museo de Malvinas; un Parque Jurásico con más de 63 réplicas de dinosaurios; y el Museo virtual de la Empanada, y si es septiembre hay que estar atentos porque aquí se realiza el campeonato de la empanada que, de tan importante con Pandemia se desarrolló vía zoom.

Famaillá

Para la campeona de la empanada 2020, Ana Laura Cejas, preparar este manjar es parte de su vida. “Mi mamá preparaba empanadas para vender y siempre quiso participar del festival, pero mi papá no quería. Yo cocino y vendo empanadas desde los 12 años”. Hasta llegó a vender 45 docenas un domingo (540 empanadas hechas por ella). “Cuando pude, participé del campeonato. Al final, en el 2013 fui subcampeona y en el 2020, con Pandemia, se pudo hacer la competencia y resulté campeona. Mi mamá ya no está, pero se lo dediqué a ella”, dice la empanadera campeona que nació y se crió en Famaillá donde “todos me conocen. Vivo a tres cuadras del cabildo del Parque Temático y la gente pasa y me compra las empanadas”, cuenta que, además, es costumbre probar la empanada de carne con unas gotitas de limón, otro producto de esta tierra y que le ofrecen a la gente, un cítrico como condimento de las empanadas.

Además, fue en esta ciudad donde durante el Festival de la Empanada de 2008 también se registró la receta “oficial”: “Desde ese momento se fijó que la empanada tucumana se hace con carne de matambre cortada a cuchillo, cebolla de verdeo, cebolla blanca, huevo duro, comino y pimentón”, explica Cristina del Valle Rojas Lazarte Juárez, campeona en ese año y autora de esa receta, quien además abrió el ciclo del Instituto Nacional de Promoción Turística “Morfar” en las redes sociales como chef que brindó para el mundo el paso a paso de este manjar emblema de la gastronomía tucumana.

Más para descubrir. En esta región tucumana hay un sinfín de parques y reservas naturales. Pero el que atrapa al visitante es el Parque Provincial La Florida, la primera área protegida provincial de la Argentina y data desde 1936. En sus 10 mil hectáreas asciende de los 550 msnm hasta los 5400 msnm y protege la eco región de yungas, bosque de alisos y prados altoandinos. Pero aquí, el dato para agendar: en octubre y hasta principios de noviembre, se produce un hecho de la naturaleza que cubre de encanto a este lugar cuando florecen las azucenas y la flor del Amancay. La paleta del pintor de los paisajes tucumanos, tiñe el terruño de anaranjados y rojos, y las plantas con sus varillas que alcanzan el metro de altura portan las flores y forman un tapiz de intensa belleza.

San Isidro de Lules

La ciudad de San Isidro de Lules. Desde San Miguel de Tucumán, por la Ruta Provincial 301, o por la 38, se accede a este pueblo que da inicio a una travesía que une a once localidades. Lules lleva el estandarte por ser el primer lugar donde se cultivó la caña de azúcar en suelo tucumano y su historia está unida a los jesuitas que desarrollaron este cultivo para su propio consumo. En este sitio donde, además, funcionó el primer colegio como institución pública de la Argentina, hoy un Monumento Histórico Nacional. Claro que, el crecimiento desde lo industrial de esta localidad con fábricas de papel, procesadoras de alimentos, materiales de construcción, textiles, químicas y metalúrgicas, brindan la idea de impulso económico y se combina con el desarrollo de cultivos, hortalizas y frutillas jugosas, rojas y enormes.

Desde el centro del pueblo, a tan sólo 2 kilómetros sobre Ruta Provincial Nº 301, se encuentran las Ruinas de San José de Lules. Son testimonio de la época de la conquista española. Tan sólo pensar que fue en 1670 cuando se instala la orden jesuita, con el objetivo de evangelizar a los indios Lules, unas 100 familias y unos 15 monjes fueron los que comenzaron con este proyecto. Construyeron viviendas y talleres donde realizar carros de carga, molinos, hornos de ladrillos y trabajos en cuero para confeccionar sandalias, y el templo. Hoy por hoy, sus ruinas, las construcciones y un museo que alberga reliquias, son la cita imperdible. Su puesta en valor unos años atrás, lo califican para integrar la Ruta Internacional Jesuítica junto con Las ruinas de Ibatín, La Cocha y la Iglesia San Francisco. El lugar guarda mística. Porque aquí también estuvieron: Manuel Belgrano, José de San Martín, Fray Justo Santa María de Oro y José María Paz. Hoy, las caminatas, cabalgatas y el avistaje de la flora y avifauna, integran la travesía por el Sur tucumano.

Localidad de Concepción

La localidad de Concepción. Para muchos, es la ciudad que ofrece el mayor abanico de servicios turísticos. Pero también, ideal para los amantes de los autos, porque en el Museo del Automovilismo Nasif Estéfano se relata la historia de este deportista tucumano que recorrió el mundo entre los años 60 y 73. Trofeos, fotos y autos forman parte de una visita imperdible, ya que la remodelación y puesta en valor realizada por Ente de Turismo provincial, fue total.

Parque Los Alisos: Ya sea desde el norte (San Miguel de Tucumán) o desde el sur (Catamarca, Santiago del Estero), se debe tomar la Ruta Nacional 38 hasta la ciudad de Concepción para llegar a un anclaje de la historia y la naturaleza de América que están aquí, en este rinconcito de Tucumán entre los Nevados del Aconquija. Los Alisos alberga los secretos de La Ciudacita, un sitio arqueológico al que sólo se puede llegar caminando en varias jornadas o de a caballo o mula. Es el sitio que integra el Qhapaq Ñan y que fue declarado Patrimonio de la Humanidad, por estar conservado sin intervención humana hasta la actualidad. Es el extremo Sur al que llegó el Imperio Inca y está a unos 4200 msnm.

Parque Los Alisos

En esta región tucumana se destaca la Laguna del Tesoro, rodeada de altas montañas que la dotan de una belleza extraordinaria. En su fondo, según la mitología popular, hay un suculento botín… Desde ese momento quedó el nombre de “Laguna del Tesoro”, situada al pie del nevado de Aconquija, en el límite de Catamarca y Tucumán.

Simoca, cuyo nombre significa “Gente tranquila”

Sábados a todo color, aroma y sabor. En Simoca, cuyo nombre significa “Gente tranquila” en quechua, nos habla de sus mismos orígenes de esta tierra. Después de recorrer 50 km desde la capital tucumana por Ruta 157 llegamos a este lugar conocido como Capital Nacional del Sulky, aunque también tiene una cita infaltable todos los sábados: La Feria de Simoca, donde convergen productores, hacedores, emprendedores y hasta se practica el trueque como sistema de cambio monetario desde tiempo inmemorial. Es una de las poblaciones más antiguas de Tucumán que resguarda estas costumbres y reúne a toda la gastronomía desde “torta de novia”, rosquete, empanadilla de cayote; cigarrillos de chala, miel de caña, condimentos, y productos regionales para todos los gustos.

Selva, termas y relax. En Taco Ralo, a sólo 119 km de San Miguel de Tucumán (Por RP 157) el centro termal es el atractivo donde se combina la energía de sus aguas plenas de minerales y la espesura del camino y alrededores. Dicen los que saben que unos expertos japoneses, investigadores de aguas surgentes, analizaron los pozos de esta zona y advirtieron que por la riqueza mineral que contienen estas aguas termales son beneficiosas para la cosmética, y en el pódium ubicaron a este producto como el segundo mejor del mundo, después de los barros y aguas termales de Francia famosas como la línea de cosmética y belleza “Vichy”.

Cerca del Cielo. Tucumán se destaca por la cantidad de parques donde la naturaleza verde abunda y mucho. El Parque provincial Cochuna es uno de los tantos, donde se destacan los grandes picos existentes pertenecientes a la formación conocida como el Cordón del Aconquija. La cumbre más alta de Tucumán es el cerro Clavillo de Los Cerrillos que llega a los 5550 msnm y es el emblema de esta región para senderistas y montañistas. Bosques de molles, laureles, nogales y helechos son el marco paisajístico de esta zona que reúne a los valles pequeños y altos valles de los Nevados del Aconquija. “Samay Cochuna” que significa “quebrada por donde pasar”, es el predio que rodea al río del mismo nombre y es una propuesta para todo el año, hay servicios de camping, lugar con parrillas, duchas e infraestructura de un camping organizado.

Sitio La Ciudacita. Ubicado en el Parque Nacional Aconquija, los expertos determinaron que fue el lugar del extremo sur del imperio incaico donde hoy se pueden apreciar los recintos construidos de manera escalonada sobre el filo de la montaña. Con un campo ceremonial “Kalasasaya” de más de 40 metros de ancho por 60 metros de longitud, construidos con piedra laja y elevados mediante pircas (piedras apiladas), hasta un metro de altura. Los amantes del senderismo pueden seguir hacia el Oeste donde se encuentra el Portezuelo de Los Campos Colorados, casi a la misma altura que las ruinas luego el camino desciende hacia “Ampasango”, en la vecina provincia de Catamarca. Este sitio se lo relaciona con el Pucará del Valle de Las Estancias, se calcula que fueron desocupados a mitad del siglo XVII al terminar la segunda guerra calchaquí, cuando los españoles intentaron erradicar a la población, obligándolos a trasladarse hacia otros sitios para explotarlos con trabajos hacia el sur de las encomiendas españolas.

Un acceso a la historia del continente. La localidad de Alpachiri, es el portal de entrada al Parque Nacional Aconquija, a unos 100 km de San Miguel (por RN 65) y a tan sólo 17 km de Concepción. Protege la eco región de yungas, altos andes y el Camino del Inca, Patrimonio de la Humanidad.
Zarandeo, zapateo y pañuelo. Monteros, “La fortaleza del folklore” está en el corazón de los tucumanos y de quien ama el folklore. Pero este lugar también es la Capital Nacional de la Randa, una artesanía muy delicada de la época de la colonia que consiste en bordar con hilos entretejidos sobre un bastidor. Su clima y su tierra determinan un lugar especial para el cultivo del limón, arándanos y frutillas que al cosecharse en contra estación con otros mercados internacionales impulsan su producción y comercialización.

La impronta del prócer. Todos saben que Juan Bautista Alberdi, tucumano, es uno de los próceres de la Nación y que se destacó en la historia como pensador, escritor, jurista, político y economista. Pero en esta localidad, “Alberdi”, a 110 km de San Miguel de Tucumán, (por RN 38), la ciudad se distinguió por su crecimiento al ritmo del ferrocarril y se convirtió en un centro de actividades agrícolas, ganaderas y comerciales. Muchos conocen la Iglesia San José, la plaza central y el Museo Arqueológico Municipal, como parte del recorrido clásico y otros visitantes eligen conocer el Dique Escaba, una obra de ingeniería que se terminó de construir en 1947 para generar energía. Su embalse abarca más de 500 hectáreas y una profundidad de 75 metros. ¿El dato? Aquí habita la segunda colonia de murciélagos más grande de Sudamérica y los estudiosos coinciden en señalar que son una población de entre 10 y 12 millones de individuos que contribuyen a mantener el delicado equilibrio de la región.

Dique Escaba

A puro canto. Un lugar que también se puede visitar todo el año, es el pueblo de La Cocha, a unos 130 km al Sur de San Miguel (por RN 38); tiene su festival “La Cocha Canta” en septiembre de cada año. En Semana Santa se desarrolla, como en otros lugares de Tucumán, “La Pasión de Cristo”, y en mayo, el desfile del Día de la Patria. Tiene una construcción histórica conocida como “las Ruinas del Castillo”, a 200 metros de la ruta, donde se realizaron los primeros festivales.

Para los amantes de la naturaleza, es en los alrededores de la Cocha, donde están “las tres cascadas” que, con sus más de 80 metros de altura de caída de agua, la primera de ellas, San Ignacio – Los Pizarro, la ubica en el primer lugar entre los saltos de agua, como el más alto del Norte argentino. Es una zona donde reina la naturaleza y donde todos los que practican senderismo se acercan a disfrutar de la exuberancia verde que cubre esta región con un secreto: la laguna cristalina que alimentan estas cascadas. Un tesoro en el Circuito Sur de Tucumán.

Historias de azúcar. Muchos conocen como “La Capital Nacional de la Caña de Azúcar” al pueblo de Aguilares, que en realidad es el apellido de una de las primeras familias afincada en esta zona, donde desarrollaron parte de la industria azucarera y donde cada agosto se desarrolla esta fiesta. Mientras que, en el fin del verano, con un corsódromo de 800 metros, los talleristas que trabajan todo el año en el armado de los trajes y parafernalia del carnaval, reviven cada año a esta “Capital del Carnaval”.

El Circuito Sur de Tucumán, es un recorrido donde el verde enaltece el valor de la naturaleza y se integra a la historia de América y del país, mientras revela la riqueza de su tierra con la producción emblema de esta provincia: el azúcar y el cítrico que llega al mundo entero: el limón.

http://www.coe.tucuman.gov.ar
http://www.tucumanturismo.gob.ar

https://www.tucumanturismo.gob.ar/informacion/8/16650/covid-19-protocolos

Empanadas y Campeonas

Uno de los secretos -dicen- de la excelencia de la empanada tucumana es que se elabora con carne de matambre cortada a cuchillo. Pero todas las voces coinciden en señalar que es “la mano” de la empanadora la que le brinda el toque final.

Este preparado amoroso que resulta la empanada tucumana con sus trece repulgues “uno por cada uno de los doce apóstoles –dice el director de Turismo, de Famaillá, David Acevedo—y el número trece por Jesucristo”, lleva 42 ediciones del Campeonato donde intervienen cocineras expertas en elaborar esta empanada y compiten ante un jurado que tiene el gusto de elegir a la mejor. Ni la pandemia frenó este evento que en septiembre del 2020 se hizo vía zoom, y en el que quedó elegida Ana Laura Cejas como “Campeona de la Empanada”. Este emblema de la comida tucumana con su fiesta nacional, su Capital Nacional de la Empanada (Famaillá); inauguró el ciclo de Promoción nacional e Internacional del Instituto Nacional de Promoción Turística (INPROTUR), que en su primera jornada del ciclo “Morfar” se muestra la gastronomía de cada lugar de la Argentina y se lució otra campeona: Cristina Roja Lazarte quien brindó tips y dió cátedra del paso a paso para realizar la mejor empanada tucumana.

Los tips y la receta contada por expertas
Jugosas, chiquitas y crocantes

Tips de la mejor:
La verdadera empanada tucumana tiene su receta registrada. Pero a simple vista, hay un detalle insoslayable: 13 repulgues. Uno por Jesucristo y el resto, por los doce Apóstoles, los discípulos.
Siempre se prepara el relleno con matambre, lleva comino de condimento y huevo duro, cortadito, pisado con un tenedor o pasado por el rallador.
El tamaño es el de la palma de la mano y la cantidad de relleno para las “tapitas” es de dos cucharadas soperas.
Salmuera. Agua y sal, probar y si es amable para nuestra boca, es perfecta para humedecer la masa de la empanada.
Cada empanadera tiene sus tips, como Ana Laura Cejas (Campeona de la Empanada 2020) y Cristina Rojas Lazarte (Campeona 2008, receta de la empanada tucumana registrada y Chef, dueña de El Rancho del Beto en Famaillá), quienes llevan más de 30 años haciendo este manjar que de tan rico, ¡recibieron premios!

Un relleno único:
Para el relleno se necesita matambre de vaca, cebolla de verdeo, cebolla blanca, comino, sal, pimentón dulce.

Se tierniza el matambre en una olla con agua hirviendo, que formará un caldo al que reservamos. Luego en una sartén se rehoga la cebolla blanca y cuando está lista, se apaga el fuego y se le añade, la de verdeo y se condimenta a gusto con comino (ojo que es un muy invasivo) y pimentón. Se agrega el matambre cortado en cubitos chiquitos. Se deja enfriar y al final, se le agrega el huevo duro cortadito.

Ingredientes (para 16 empanadas):
1kg de matambre de vaca
1 o 2 plantitas de cebollita de verdeo
2 cebollas blancas
Comino (sí o sí)
Pimentón a gusto
Sal / Pimienta
6 huevos duros

Para la masa:
1 kg de harina cuatro ceros
200 gr de grasa
2 jarritos/ tacitas de agua (el caldo de la cocción del matambre)
Sal a gusto (que preparamos como salmuera con el líquido)

Amasar:
Formamos en la mesada un volcán de harina y ahuecamos el centro, en forma de corona, donde colocamos la grasa a temperatura ambiente. Amasamos hasta unir y la hidratamos con el caldo con sal (probar y verificar que está a gusto, no debe provocar rechazo sino buena recepción del paladar). Se calculan dos jarritos (o tacitas) de agua con sal, para ir hidratando, probar que la masa no quede ni muy húmeda ni muy seca. Se deja reposar una hora. Se retoma y se cortan “pupos” (bollitos) que entran en la palma de la mano. Dejar reposar los “pupos” entre 15 minutos y una hora para evitar que se infle la empanada en el horno. Estirar los “pupos” con el “oslador” (palo de amasar) hasta obtener las tapas con las que en una mano se sostienen, se coloca en el centro el relleno y se estiran un poquito los bordes para unirlos y hacer los 13 repulgues. ¡Horno (de barro) caliente y a disfrutar de las empanadas tucumanas, que como ellas no hay igual!