miércoles , 20 octubre 2021
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Los Túneles, el sorprendente camino para llegar a uno de los pueblos más alejados de Córdoba.

Los Túneles, el sorprendente camino para llegar a uno de los pueblos más alejados de Córdoba.

Una ruta con paisajes imponentes, la posibilidad de conocer al cóndor andino y un destino que permanece casi oculto al oeste de la provincia, con sus platos tradicionales, fiestas patronales y gauchos.

Más allá de la Capital, la Córdoba turística y sus destinos más concurridos, existe una opción para los viajeros más acérrimos, quienes quieran llegar más allá y deleitar su espíritu aventurero. A ellos los espera Los Túneles, una de las siete maravillas artificiales de la Provincia, testimonio de simbiosis entre naturaleza y construcción.

Este camino, además, resulta ideal para alcanzar el punto más alejado del oeste cordobés, donde se encuentra el pueblo de Chancaní, con sus tradiciones tan vigentes como siempre.

Cómo recorrer Los Túneles en Córdoba

Los Túneles, también conocidos como Los Túneles de Taninga, son un punto turístico de Córdoba que funciona como conexión con la vecina provincia de La Rioja. Quienes elijan recorrerlos en auto, se encontrarán con un sendero de postales naturales, amplios paradores y la posibilidad de conocer al cóndor andino es su hábitat natural.

Una buena medida para el inicio de este viaje, al que se accede a través de la Ruta Provincial 28, es la de detenerse en el punto gastronómico previo al primer túnel. Los viajeros podrán conocer allí las opciones gastronómicas de la región. Quienes suelen reiterar esta hazaña, además, recomiendan reservar un plato de chivito en alguno de sus restaurantes, para más tarde disfrutarlo durante el retorno.

Una vez adentrados en el camino, comenzarán a sucederse los túneles que dan nombre a esta atracción, que son cinco en total, cada uno decorado con diferentes expresiones artísticas. Las pinturas de sus paredes se alternan con la geografía original de estos pasajes, lo que resulta en una curiosa secuencia entre naturaleza y cultura, con la interrupción eventual de una abertura que permite espiar el paisaje desde la oscuridad interior.

Entre túnel y túnel, también existe una gran cantidad de paradores que, si se cuenta con tiempo, conviene revisar en su totalidad. El primero de ellos se encuentra justo al principio del recorrido, donde también está ubicada la oficina de turismo local y el acceso a un sendero que lleva a un mirador.

Desde aquí, por primera vez, los visitantes podrán avistar al cóndor andino en su entorno y tal vez comprender un poco más la admiración que tenían los pueblos originarios por este animal, al ser testigos de su vuelo sorprendente.

Afortunadamente, Los Túneles tiene más puntos para seguir observando a los cóndores, por lo que existen numerosas chances de disfrutarlos antes de finalizar. Además, desde estos mismos espacios ya es posible visualizar el destino del viaje, prácticamente oculto a lo lejos, en el oeste cordobés.

Qué hacer en Chancaní

Con todo, Los Túneles resultan la antesala al pueblo de Chancaní y la calidez de sus habitantes. Quienes lo visiten, primero, podrán recorrer su Parque y Reserva Natural, que comprende alrededor de 5.000 hectáreas de monte serrano con su flora y fauna características.

El área es de acceso gratuito, y cuenta con distintas instalaciones, sanitarios y una galería con mesas, sillas y asadores. A través de sus senderos, los más curiosos tendrán la oportunidad de fotografiar diferentes especies de aves y otros animales del lugar.

El centro de Chancaní, en cambio, ofrece una oportunidad única para conocer las tradiciones que sus pobladores mantienen vivas a través de sus fiestas patronales, como la peregrinación por la Virgen del Carmen.

Esta celebración tiene lugar el 16 de julio, cuando cientos de peregrinos locales y de lugares más lejanos se presentan para pedirle y agradecerle a la virgen. Entre ellos, se destacan las agrupaciones gauchas y folclóricas de la región, que proponen largas noches de festejos entre fogatas y las brasas de los asados que van preparando lentamente a lo largo y ancho de Chancaní.