Sentí Argentina

Maravilloso Limay otoñal

Un marco excepcionalmente bello del Limay otoñal.

Cuando se trata de cobrar una gran trucha marrón del río Limay Superior, peces tan salvajes como difíciles de engañar, la estrategia previa es fundamental.
Cuando se trata de cobrar una gran trucha marrón del río Limay Superior, peces tan salvajes como difíciles de engañar, la estrategia previa es fundamental.
Por Diego Flores.

Cuando hablamos de cobrar una gran trucha marrón del río Limay Superior, peces tan salvajes como difíciles de engañar, la estrategia previa es fundamental. Pensando sobre distintos abordajes con Ricardo Picapietra, tremendo conocedor de este río, la idea fue la siguiente: pescar los tramos inferiores durante la mañana, antes de la pasada de las balsas. Ingresando a aguas completamente descansadas….

Tras la largada de balsas, bajamos en camioneta por la margen rionegrina, hasta un pool de gran rendimiento, la recta de Rincón Chico. Histórico sitio de sostén, donde las grandes marrones del Nahuel Huapi, se concentran en su migración reproductiva.
Allí nos rodeaba un paisaje fabuloso, como una postal digna de Tolkien, con los cerros cubiertos de lengas enrojecidas, los ciervos bramando y la niebla cubriendo el río.

El Limay paraìso para la pesca.
Para empezar elegí la cabeza del pozo, un lugar estratégico donde la corriente principal se cruza de margen en un ángulo de 45 grados. Sin una gota de viento elegí una caña 5, con un shooting liviano de 180 grains. En un leader largo de 9 pies, rematado en un tippet 0,26 mm, elegí una mosca de inspirada en un diseño local (la Tucu, de Flavio Barberi). Un streamer articulado de craft fur y marabu, de 15 cm de largo, pero muy liviana y fácil de castear. Prospectando el río con tiros largos, la idea era mover la mosca con stripeos largos para encender la agresividad de los peces. La estrategia rindió sus frutos, y en menos de 10 tiros una gran marrón ataco violentamente en superficie formando un gran lavarropas. Tras una corrida brutal rematada en salto, los distintos periodistas llegaron raudos el lugar. Despues una lucha tensa de unos 10 minutos, y seguir el poderoso pez por mas de 150 m, pude varar un macho excepcionalmente bello cercano a los 5 kg. Un pez inolvidable, que devolvimos con gran cuidado para que perpetúe su magnifica genética.
El Limay clásico es un lujo para todo pescador.
En un ambiente muy distendido, almorzamos, o charlamos relajadamente, en ese marco excepcionalmente bello del Limay otoñal. Siguieron varias peinadas más de pozo, sin resultados, en que avezados pescadores probaron diferentes técnicas y abordajes.
En lo que seria la ultima pasada, pensé internamente sobre una nueva estrategia. Con el sol ya alto y en aguas tan transparentes, pensé en refinar a un mas la presentación.

Con un leader aun más largo y fino, me decante por un pequeño bucktail blanco, fino y traslucido, como un pequeño alevino. Sobre el final de la pasada, en tiempo de descuento, en una costura de agua, una gran hembra tomo ruidosamente en la superficie. Tras una pelea dura, pero más corta, otra gran marrón fue puesta para las cámaras.

Periodísticamente el día estaba hecho, logrando imágenes y fotos, que representan un gran testimonio de la pesca en este gran río. Invaluables imágenes para la promoción turística y recreacional de San Carlos de Bariloche. Desde este espacio pido una copa en alto por la gran institución llamada Asociación Club de Caza y pesca Nahuel Huapi, que desde hace 68 es un incansable promotor de de las bondades piscatorias de la región.

Una gran pieza.

Diego Flores es pescador y periodista de Revista Weekend.

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