Áreas naturales protegidas y turismo de experiencias. Patrimonio, naturaleza, cultura y nuevas formas de vivir el destino.

Por Lic. María Virginia Gallardo
Neuquén reúne una extraordinaria diversidad de paisajes y ambientes. La cordillera de los Andes, los volcanes, los lagos, los bosques de araucarias, las estepas, los ambientes termales y los territorios del norte neuquino conforman un patrimonio natural que se encuentra profundamente vinculado con la historia, la cultura y la identidad de sus habitantes.
Esta diversidad constituye una oportunidad estratégica para el turismo. En particular, las Áreas Naturales Protegidas ofrecen la posibilidad de pensar nuevas formas de relación entre conservación, territorio y actividad turística.

Actualmente, Neuquén cuenta con cuatro Parques Nacionales y doce Áreas Naturales Protegidas Provinciales. En conjunto, estos espacios representan aproximadamente el 11 % del territorio provincial y se extienden desde la cordillera hasta la estepa. En ellos conviven volcanes, humedales, bosques de pehuenes, lagos, cavernas, ambientes de montaña, estepas y manifestaciones termales.
Más allá de su importancia ambiental, estos territorios ofrecen una oportunidad para desarrollar propuestas turísticas capaces de generar conocimiento, emoción y vínculos más profundos entre visitantes y destinos.
Una historia de conservación que acompaña al desarrollo turístico.
La conservación de los ambientes naturales en Neuquén tiene una larga trayectoria. Algunos de los espacios protegidos más importantes fueron creados cuando la provincia todavía formaba parte de los territorios nacionales.
El proceso se encuentra relacionado con la creación del Parque Nacional Nahuel Huapi en 1934 y con la posterior incorporación de los parques nacionales Lanín y Laguna Blanca. Esta primera etapa de institucionalización de la conservación estuvo vinculada tanto con la protección de determinados ambientes como con procesos históricos relacionados con la organización territorial de la Patagonia.

La provincialización de Neuquén, en 1955, abrió una nueva etapa institucional. A partir de la creación del Parque Provincial Copahue comenzó a consolidarse progresivamente un sistema provincial de áreas protegidas que fue incorporando nuevos territorios durante las décadas siguientes.
Chañy, Batea Mahuida, El Tromen, Epu Lauquen, Domuyo, Cañada Molina, Auca Mahuida, El Mangrullo, Boca del Chimehuin, Cuchillo Cura y Los Bolillos fueron incorporándose en diferentes momentos, ampliando la representación de los ambientes naturales de la provincia.
Esta trayectoria muestra que la conservación constituye una construcción histórica que Neuquén ha desarrollado durante décadas y que actualmente representa una fortaleza para pensar nuevas oportunidades de desarrollo turístico.
Un patrimonio natural diverso.
La riqueza del sistema neuquino reside también en la diversidad de ambientes que protege.
El Parque Nacional Lanín representa uno de los grandes escenarios de la cordillera neuquina. El volcán, los lagos, los bosques de pehuenes y los paisajes de montaña ofrecen múltiples posibilidades para el turismo de naturaleza y aventura.
El Parque Nacional Los Arrayanes protege uno de los paisajes más singulares de la Patagonia, mientras que el Parque Nacional Nahuel Huapi integra bosques, lagos, montañas y ambientes de alta biodiversidad.
El Parque Nacional Laguna Blanca, ubicado en la estepa, posee una particular importancia para la conservación de ambientes acuáticos y aves.
A esta red nacional se suma el sistema provincial, que incorpora territorios con características muy diferentes.
Copahue reúne volcanismo, termalismo, bosques de pehuenes y actividades de montaña. Domuyo combina paisaje volcánico, termalismo, biodiversidad y patrimonio arqueológico. El Tromen integra montaña, humedales y avifauna. Boca del Chimehuin es reconocida por su tradición de pesca deportiva. Auca Mahuida permite acercarse a los paisajes áridos y a la fauna característica de la estepa.
Los Bolillos agrega una dimensión particularmente singular al conjunto: formaciones rocosas volcánicas, arte rupestre, historia, relatos locales y posibilidades para el senderismo y la observación del cielo.
La diversidad de estos espacios permite pensar una oferta turística que no dependa de un único tipo de paisaje ni de una única modalidad de viaje.

Del atractivo turístico a la experiencia
Durante mucho tiempo, la mirada turística se concentró en los atractivos. Un paisaje, una montaña, un lago, un bosque o un volcán eran considerados elementos capaces de motivar una visita.
La evolución de las prácticas turísticas permite incorporar una perspectiva diferente.
El visitante contemporáneo busca cada vez más experiencias que le permitan conocer un lugar, comprenderlo, participar, aprender y establecer una conexión emocional con aquello que está descubriendo.
En este contexto, el turismo de experiencias ofrece una oportunidad especialmente interesante para Neuquén.
El paisaje deja de ser solamente algo que se contempla y puede transformarse en un espacio de interpretación y aprendizaje.
Un bosque de pehuenes puede permitir conocer la biodiversidad y comprender su importancia ecológica y cultural.
Un volcán puede convertirse en la puerta de entrada a una experiencia relacionada con la geología, la historia y la formación del territorio.
Una caminata puede incorporar observación de fauna, interpretación ambiental y relatos vinculados con quienes habitan ese espacio.
Una experiencia termal puede integrar naturaleza, bienestar y conocimiento.
La diferencia está en que el visitante no solamente observa un territorio: establece una relación con él.
Las áreas protegidas como escenarios de experiencias
Las Áreas Naturales Protegidas ofrecen condiciones excepcionales para desarrollar este tipo de propuestas.
Copahue constituye un ejemplo donde naturaleza, volcanismo, termalismo y actividades de montaña pueden integrarse en una experiencia turística amplia. El área permite desarrollar trekking, montañismo, mountainbike, esquí, pesca, observación de aves y actividades náuticas, mientras que las localidades de Caviahue y Copahue aportan servicios y propuestas complementarias.

El Sistema Domuyo ofrece otra combinación singular. El paisaje volcánico, las manifestaciones termales, la montaña, la flora y la fauna pueden articularse con experiencias de trekking, montañismo, termalismo y observación de la naturaleza. La presencia de pictografías y petroglifos prehispánicos incorpora además una dimensión cultural y arqueológica.
En El Tromen, el vínculo entre montaña, humedales y avifauna permite desarrollar propuestas de senderismo, montañismo y observación de aves.
Boca del Chimehuin ofrece la posibilidad de vincular pesca deportiva, paisaje y contacto con los ambientes acuáticos.
Los Bolillos constituye un ejemplo especialmente interesante para el turismo de experiencias. Sus formaciones volcánicas, el arte rupestre, las historias locales y el senderismo permiten construir una propuesta donde geología, naturaleza, cultura y paisaje se encuentran en un mismo recorrido.
La posibilidad de diseñar experiencias diferentes para cada área permite fortalecer la identidad de los territorios y evitar que la oferta turística se vuelva homogénea.
Cuatro ecorregiones, múltiples posibilidades
Neuquén comprende cuatro grandes ecorregiones: Altos Andes, Bosques Patagónicos, Estepa Patagónica y Monte de Llanuras y Mesetas.
Esta diversidad ambiental constituye una oportunidad para ampliar la propuesta turística provincial.
Los ambientes cordilleranos permiten desarrollar experiencias de montaña y aventura.
Los bosques ofrecen condiciones para el senderismo, la interpretación ambiental y la observación de flora y fauna.

Los humedales favorecen propuestas relacionadas con la observación de aves.
La estepa permite desarrollar experiencias vinculadas con la fauna, la fotografía, la geología y la interpretación de paisajes abiertos.
Los ambientes volcánicos y termales ofrecen posibilidades para integrar naturaleza, bienestar y conocimiento.
Esta diversidad puede contribuir además a ampliar los circuitos turísticos y generar nuevas oportunidades en regiones que poseen un importante patrimonio natural y cultural.
Naturaleza y cultura: una experiencia integral
Las áreas protegidas no conservan únicamente paisajes y especies. También forman parte de estos territorios los sitios arqueológicos, las historias locales, los conocimientos tradicionales, las prácticas productivas y las diferentes formas de relación con la naturaleza.
La cultura mapuche y las prácticas de trashumancia constituyen componentes importantes de la identidad territorial neuquina y permiten comprender que estos espacios son territorios vivos.
Desde el turismo de experiencias, esta dimensión adquiere una relevancia especial.
El visitante puede acercarse a un territorio a través de sus paisajes, pero también mediante sus relatos, su gastronomía, sus artesanías, sus prácticas culturales y los conocimientos de quienes lo habitan.
En este sentido, el turismo puede contribuir a generar encuentros significativos entre visitantes y comunidades, siempre desde el respeto, la participación y el reconocimiento de las identidades locales.
El Norte Neuquino constituye un ejemplo de esta posibilidad. Paisajes, arqueología, senderismo, montañismo, pesca, gastronomía, música, fiestas populares y tradiciones vinculadas con la vida rural conforman una propuesta que integra diferentes dimensiones de la experiencia turística.
El turismo como aliado de la conservación
El desarrollo turístico en áreas protegidas plantea una oportunidad: hacer de la visita una instancia de conocimiento y valoración del patrimonio.
Una experiencia bien diseñada puede ayudar a comprender por qué es importante conservar un bosque, proteger una especie, respetar un sendero o mantener la calidad de un ambiente acuático.
De esta manera, el turismo puede contribuir a la educación ambiental.
Las propias recomendaciones institucionales para quienes visitan las áreas protegidas apuntan a prácticas responsables, como respetar los senderos, retirar los residuos, prevenir incendios y mantener distancia de la fauna.
La experiencia turística puede incorporar así una dimensión de responsabilidad que contribuya a preservar los recursos que hacen posible la actividad.
Conservar y disfrutar no son necesariamente objetivos contrapuestos. La clave está en planificar las experiencias de manera compatible con las características y necesidades de cada territorio.
Una oportunidad para las comunidades y las economías locales
El turismo de experiencias también puede generar nuevas oportunidades económicas.
Una experiencia turística puede integrar guías locales, prestadores, productores, gastronomía, artesanías, alojamiento y transporte.
De esta manera, el visitante no solamente consume un atractivo, sino que participa de una cadena de servicios vinculada con el territorio.
Esta perspectiva puede contribuir a fortalecer las economías locales y generar oportunidades para emprendimientos pequeños y medianos.
Además, cuando las experiencias incorporan conocimientos locales, relatos y prácticas culturales, el territorio adquiere un valor diferencial que difícilmente puede reproducirse en otros destinos.
La autenticidad se convierte así en un componente central de la experiencia.

Diversificar la propuesta turística
Las Áreas Naturales Protegidas permiten pensar una oferta turística amplia y complementaria.
El turismo de naturaleza puede vincularse con senderismo, observación de fauna y flora y contemplación de paisajes.
El turismo de aventura puede incorporar montaña, trekking y actividades al aire libre.
El turismo de bienestar puede articular termalismo y naturaleza.
El turismo científico y educativo puede acercar a los visitantes a la geología, la biodiversidad y la interpretación ambiental.
El turismo cultural puede integrar patrimonio, identidad, comunidades y saberes locales.
El turismo rural puede poner en valor paisajes productivos y prácticas tradicionales.
La fotografía de naturaleza puede encontrar en los paisajes neuquinos un escenario privilegiado.
La combinación de estas propuestas puede favorecer una mayor permanencia de los visitantes, ampliar los recorridos y distribuir las oportunidades turísticas en diferentes regiones.
Referencias.
Administración de Parques Nacionales. (2007). La historia de las áreas naturales protegidas.
Erize, F. (2003). El concepto de parque nacional en el mundo. Todo es Historia, 427, 6–14.
Fortunato, N. (2010). La civilización de las “tierras salvajes”: valores fundacionales del concepto de “parque nacional”. Prometeo Libros.
Gallardo, M. V. (2025). Procesos históricos y política ambiental del turismo. Documento de trabajo.
Torrejón, A. (2001). Áreas protegidas. Historia de la conservación de partes relevantes del planeta. La Ley. Suplemento de Derecho Ambiental, 8(5).
Ministerio de Turismo de la Provincia del Neuquén. (s. f.). Áreas Naturales Protegidas. Turismo Neuquén.
Ministerio de Turismo de la Provincia del Neuquén. (s. f.). Área Natural Protegida Copahue. Turismo Neuquén.
Ministerio de Turismo de la Provincia del Neuquén. (s. f.). Área Natural Protegida Sistema Domuyo. Turismo Neuquén.
Ministerio de Turismo de la Provincia del Neuquén. (s. f.). Área Natural Protegida Los Bolillos. Turismo Neuquén.
Ministerio de Turismo de la Provincia del Neuquén. (s. f.). Norte Neuquino. Turismo Neuquén.
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